domingo, julio 04, 2010

Quiebres de rutina

A veces la rutina nos termina tragando inmersos en la escuela, el trabajo, el tráfico, etc. Es normal que cuando nos dirigimos de un lugar a otro caminando, en el camión o en el carro, estemos de mal humor y lo que queremos es ya llegar a nuestro destino.

Existen diferentes tipos de eventos que pueden sacarnos de la rutina, algunos menos agresivos que otros, pero seguramente todos cumplen su propósito y la mayoría nos hacen sonreír. Un happening es aquella manifestación artística, frecuentemente multidisciplinaria, surgida en los 1950 caracterizada por la participación de los espectadores. Me encanta ver estos videos, son verdaderos quiebres de rutina:

¿Que pensarías/harías si vas caminando por el metro y de repente todos empiezan a bailar?





Seguramente es muy difícil estar en un lugar así en el momento correcto, pero aún así cosas divertidas pueden hacerse. El pasado lunes 28 de Junio mis compañeros de verano y yo hicimos una breve intervención en un crucero lleno de tráfico en Santa Fe. Nuestra experiencia puede ser apreciada en la siguiente liga:
http://cityrhetorics.wordpress.com/2010/07/05/quequieresdecir/
Yo por lo menos me divertí mucho, fue bueno romper con mi rutina y con la rutina de todas las personas que fueron parte de nuestra intervención.
(para ampliar la imagen, hacer click en ella)

lunes, junio 14, 2010

¿Qué somos nosotros frente a la tecnología?


"Where we once were rational animals, now we are feeling computers, emotional machines" (Turkle "The second Self. Computers and the Human Spirit" pág. 285)
¿Qué pensarían si les dijera 'La computadora es un nuevo espejo, la primera maquina psicológica'? De entrada yo creo que nos 'hace ruido' después de todo nos han quitado muchos centros.

¿Cuál es la relación del hombre/maquina en el 2010?

En principio es una relación muy estrecha. Supongo que poco a poco nos hemos acostumbrado a que las máquinas hagan las cosas por nosotros: desde hecaer las operaciones matemáticas hasta establecerse como medio para relacionarnos con las personas. Son fuertes declaraciones pero es real que habemos muchas personas que nos declararíamos incapaces de vivir sin nuestra computadora.

Hace poco veía en una clase la definición de fetiche, lo conceptualizamos como la devoción que se tenía hacia los objetos materiales dándoles algunos atributos prácticamente mágicos. 'Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia'. ¿Alguién sabe como funciona una computadora?¿ el cerebro humano?


Lejos de comprender al cerebro humano, o a las máquinas, este video sorprende. ¿Que secretos se esconden en la relación hombre/tecnología? ¿Todavía podemos sorprendernos?



(Otro video de referencia: http://www.youtube.com/watch?v=7nIcPTm0dmo)

La tecnología es ya parte de nuestra vida, no podemos vivir sin ella y poco a poco se va introduciendo a más espacios. Es común que muchas personas tiendan a rechazar esta nueva forma, pero no se trata de eso, se trata del uso que nosotros le demos a la tecnología.
La tecnología tendrá toda la supremacía 'pensante' que queramos pero no hay que dejar de sorprendernos y no debemos olvidar que la capacidad de sentir es centralmente nuestra.

"Where we once were rational animals, now we are feeling computers, emotional machines" (íbid. Pág. 285)


Apuntes de 'Jesús ¿Mito o historia' con la Maestra Isabel Carter
Apuntes de 'Comunicación y Tecnología' profesor Pablo Martinez Zarate
Video recomendado por Georgina Ibañes (mejor conocida como 'Gina')

viernes, junio 04, 2010

Mis raices

Texto escrito en Mayo del 2009 para la materia de Introducción a la literatura en Segundo Semestre con el profesor Luis Felipe Canudas, el tema era las metamorfosis. Esta largo pero vale la pena.


— ¡Silencio! ¡Que nadie hable!—Se escucho por todo el pequeño cuarto. Todos, angustiados, volvieron la cabeza buscando de donde provenía esa voz tan potente, sin poder encontrarla tuvieron la tentación de empezar a hablar de nuevo pero cuando uno de los presentes se disponía a entablar conversación la voz potente, mas no autoritaria, se oyó de nuevo.

– Silencio—no fue un grito, no lo dijo con enojo, al contrario fue una vo
z tranquila y llena de paz, emanaba del interior de cada uno de los presentes que de cierta forma pedía a gritos que hicieran un alto y callaran para poder escuchar esa voz que dice algo muy distinto a cada uno de nosotros.

Yo me sentía vacía, estaba plantada en la tierra, no podía moverme, sentía que todos mis músculos estaban paralizados y aunque quisiera moverlos simplemente no me respondían. Trate de ver mis pies pero no pude, solo sentía que estaban fuertemente adheridos a la tierra, como si estuvieran enterrados. Quise gritar, pensé que esta nueva condición no me dejaría hacerlo pero al contrario de lo que pensaba fuertes gritos salieron de mí, “siempre pensé que hablaba el mismo idioma que los que me enseñaron hablar pero mis palabras no fueron entendidas”, había frases que ni yo misma lograba comprender, sonaban estridentes, como si vinieran de otro mundo, como si emanaran desde muy dentro de mi ser.

Busqué a mis compañeros pero no podía verlos, quería saber si a ellos les estaba pasando lo mismo que a mí pero toda búsqueda fue en vano. Ahí me encontraba: sola y sin poder moverme. Era un estado desesperante, cuando llego al punto de ser insoportable, fue que recordé. Recordé que ya me había sentido así antes, muchas veces pero nunca había estado consciente de esa sensación y eso hacía que pareciera nueva.

Cuando nací, nací con dos ojos, dos orejas, dos manos, dos pies, una boca, una cabeza. Pero poco a poco, a lo largo de mi vida todo esto fue remplazado por cosas que no me dejaban ver, oír, tocar, caminar, hablar y sobretodo pensar. Cambié. Fue un cambio que no pude haber notado, pero ahora que recuerdo y lo veo desde esta perspectiva me doy cuenta de que poco a poco fueron limitando mis movimientos, es ahora que me llego a dar cuenta que desde muy joven no pude moverme; no pude ver, oír, tocar, hablar ni pensar como quería hacerlo, simplemente me dediqué a hacer lo que me decían que hiciera o a hacer lo que los demás hacían. Moviéndome no me movía realmente.

Pero ¿cómo es que me di cuenta de que estaba enterrada en la tierra? Creo que primero abrí los ojos. Si, ahora lo recuerdo, imprevistamente lo que estuve viendo toda mi vida se desvaneció y fue remplazado por mucho dolor, pobreza, carencias. Fue un cambio brusco y doloroso y ni siquiera sé porque un día no lo veía y al otro sí… pero mis ojos me picaban y fue como si una raíz de mí se hubiera despegado del suelo o más bien como si la hubieran arrancado y claro que dolió pero si no hubiera sentido ese dolor nunca me hubiera dado cuenta de que ahí estaba, enterrada, quieta. Pasó el tiempo y pronto, cuando me acostumbre a la sensación, pude ver más allá hasta el punto en que pude observar en lugar de ver y detrás del dolor, que solo estaba en la superficie, había mucha vida, mucha alegría, mucha riqueza, muchos colores; claro, no de la que estaba acostumbrada a vivir, no de lo que estaba acostumbrada a ver, pero definitivamente había vida.

No me gustaría decir que una vida era mejor que la otra, simplemente eran diferentes; pero en esta nueva vida pronto no fueron mis ojos los únicos que pudieron sentirse, también mis oídos empezaron a escuchar. Al igual que con mis ojos, al principio lo único que podía escuchar eran gritos de ayuda, gritos de dolor, me desgarraban por dentro, pero gracias a esos gritos sentí que mis orejas no eran simples orificios por donde entraba el aire; con el tiempo los gritos se convirtieron en verdaderas melodías, llenas de risas, llenas de sabiduría, de amor. Otra raíz se había separado de la tierra y era maravilloso, era como vivir en otro mundo, que aunque era el mismo de siempre la que había cambiado era yo, era mi forma de ver las cosas, de moverme en el mundo. Era como ver un nuevo espectáculo todos los días, lleno de color y de música. Vivía en cada día una nueva aventura que me permitía seguir cambiando, seguir viviendo, seguir conociéndome.

Fue como si una luz se hubiera encendido dentro de mí y ahora que había empezado el proceso, ahora que había luz no había poder humano que pudiera apagarla. Después no fueron solo mis ojos y mis oídos pronto sentí que tenía manos, con las cuales podía tocar esta nueva realidad que estaba frente a mí. Antes mis manos eran tiesas, no podían moverse, como ramas, no tenían dedos para contar, ni yemas que pudieran sentir, pero eso cambió, la sensación de mis manos se fue trasladando también al resto de mi cuerpo: mis músculos sentían, no puedo decir que siempre fuera una sensación placentera porque así como sentían el frío también sentían el calor y así como sentían los golpes también sentían las caricias.

En este punto casi todas las raíces estaban separadas del suelo pero faltaban dos que se resistían enterradas en la tierra. Pero conforme seguía viendo, escuchando y sintiendo me entraron unas ganas de correr, de volar y separarme completamente del suelo en el que estaba plantada y fue como, sin darme cuenta, me arranque completamente del suelo y pude por fin moverme a mi antojo, sentí mis piernas y mis pies que me ayudaban a caminar y correr a cualquier lado. Fue cuando me sentí libre, libre de corteza, libre de ramas pero sobre todo libre de raíces.

Pero aún mi transformación no estaba completa, aún cuando estaba corriendo me di cuenta que mi cabeza seguía cubierta con hojas, con ideas que no me dejaban pensar así que tuve que deshacerme de ellas, una por una: quite las hojas de la política, de la economía, de la iglesia, de la sexualidad y también de la sociedad. Fue difícil y doloroso ver que con cada paso que daba, iba dejando atrás una hoja y al quedar completamente vacía, fue difícil voltear a ver el camino y ver que lo que alguna vez me cubrió, lo que alguna vez fui, estaba esparcido por todo el suelo. Pero solo cuando me deshice de todo eso fue cuando pude por fin sentir mi boca, mis labios y tuve la seguridad suficiente para gritarle al mundo que había cambiado, que me había deshecho de las trabas, de la corteza, aunque para muchos mis palabras no eran comprensibles.

Por fin era yo, por fin era libre, por fin podía moverme. Y en ese momento me sentí humana, me di cuenta de que “tenía un corazón de fuego, para contagiar el ardor por la vida; tenía pies de alas para caminar diariamente kilómetros; tenía una indignación ética que me hacía inventar lo impensable para mejorar la vida y llevar un poquito de la luz que me inundaba a las esquinas” de este mi mundo, nuestro mundo. De cierta manera me sentía vacía pero en esta nueva forma fue que pude llenarme de nuevo, me llene de amistades, de abrazos, de experiencias, de nuevas ideas, de ganas de cambiar el mundo, de espíritu revolucionario, de seguridad, de amor.

Era humana, con toda la extensión de la palabra. Podía sentir todo mi cuerpo, sentía mis mejillas sonrojarse, en mi boca una sonrisa, en mis ojos las lágrimas, en mis hombros la lluvia y bajo mis pies las piedras. Podía sentir el dolor, la alegría, el cansancio. Y aunque las personas a mi alrededor fueran árboles, no ser yo uno, me permitía ver en los demás el humano que estaba escondido tras las ramas. Y viéndolos de esa manera, junto a ellos pude gritar, bailar, cantar, reír sin pensar en lo que fueran a decir de mí, al fin y al cabo era yo, no había corteza que me escondiera.

Sin embargo, afortunada o lamentablemente justo en el momento en que me sentí más libre, fue sólo un instante, un segundo y así como había comenzado, empecé a vivir un proceso a la inversa. Pronto empezaron a caer sobre mi cabeza hojas que no me dejaban pensar, ideas que me obligaban a detenerme, a dejar de moverme de nuevo; mis ojos dejaron de observar, mis oídos dejaron de escuchar, mi cuerpo no sentía; mi boca se cayó, ya no pronunciaba palabra. Después mis pies no quisieron moverse, no quisieron correr más, estaban cansados. Después de todo era tan a gusto estar parada, y parada ya no pude tocar ni sentir con mi cuerpo, en ese momento fue cuando empecé a ver mis raíces junto a mi cama. Cada una de mis raíces se enterró de nuevo. Del mismo modo fue doloroso, haberme sentido tan libre y de pronto ver que esa libertad se esfumaba sin poder hacer nada para detenerla.

Solo ahora que me siento paralizada me doy cuenta de que fui un árbol. Un árbol que no se movía. Y aunque ahora soy un árbol de nuevo me gusta reconocer en mí que soy un árbol diferente, y que si no hubiera dejado de ser árbol un tiempo, jamás me hubiera dado cuenta de que soy un árbol. Muchos seguramente dirán que fue sólo pérdida de tiempo porque al fin y al cabo termino casi como empecé: fui árbol y soy árbol. Pero cambié; a lo mejor no puedo ser la persona que fui cuando me quite la corteza pero de lo que si estoy segura es que soy un árbol diferente que de vez en cuanto se permite observar, escuchar, gritar, sentir lo que sentía antes, y una vez más, ser.

Y después de todo ser un árbol no es tan malo. Un árbol puede “dar oxigeno, ser libro, ser cuna, abrigar a un muerto”, dar sombra, alimentar con su poder y belleza, un árbol no distingue entre pobres y ricos, resiste rayos y truenos; y un árbol, si crece con suficiente fuerza, puede incluso destrozar puertas con sus raíces y estas pueden no cerrarse otra vez.

Y fue así como viví mi metamorfosis una y otra vez, al fin y al cabo siempre estamos cambiando, siempre estamos en movimiento, hay veces que nos toca ser árboles, hay veces que llegamos a ser humanos, a ser nosotros. Y solo espero que aunque ahora sea un árbol en un tiempo no tan lejano poder volver a ser humana otra vez y poder sentir como en ese tiempo sentí.

Aún cuando este proceso lo viví desde hace tiempo, solo el silencio pudo hacer que me diera cuenta de qué tan profunda fue mi metamorfosis. Después de caer en ese silencio no tengo plena conciencia de cuánto tiempo estuve así, pudo haber sido una hora o una semana. Cuando por fin pude moverme otra vez, mis compañeros seguían a mi alrededor, todos parecían tan confundidos como yo. Aunque el silencio se había terminado nadie hablaba, nadie tenía palabras para describir lo que había escuchado en ese silencio: al fin y al cabo todo acto de recordar supone ciertos olvidos. Y una vez que hablamos las palabras pierden sentido. Aún así todos habíamos cambiado, habíamos hecho conciencia de nuestra metamorfosis, que en cada caso, en cada uno de nosotros siempre es diferente.

Plantando raíces, arrancando raíces y volviendo a plantarlas, pero esto no se puede evitar, y tampoco se puede negar al fin y al cabo estas fueron, son y serán ya mis raíces.
Angela Prince Guerrero

domingo, mayo 16, 2010

No importa cuan dificil sea, en tanto tu lo creas!



Todos alguna vez en nuestra vida hemos visto la película de 'La Cenicienta' y para aquellos que somos lo suficientemente observadores, y la hemos visto recintemente en DVD, sabemos que las voces de la 'antigua' cenicienta no es la misma que la nueva, y no es por ser quisquillosa, a pesar de que el nuevo doblaje es bueno, no se compara al orignal. La voz de la película original le pertenece a Evangelina Elizondo, actriz que subió a la fama precisamente por este doblaje. Para conseguirlo ganó un concurso de la XEW convocado en esos años para encontrarle voz a Cenicienta. Debido a problemas legales fue que Disney decidió producir un nuevo doblaje, esto hizo que la voz de Evangelina se quedara solamente en nuestras memorias y en las versiones de VHS que aún existen. (más información: http://www.evangelinaelizondo.com/Cenicienta.html)

Para nuestro trabajo final de Sonora, decidimos quitar todos los sonidos de una escena de cenicienta y poner los nuestros. Tratamos de apegarnos lo más posible al origina, esperamos que sea de su agrado.
Voces de Roberto Rios Orozco, Emanuel Rojas y Angela Prince. Producido, dirigido y editado por Maria Fernanda Gutierrez y Angela Prince. Trabajo hecho para Gabo Reyna.

Y si reinventamos la Cenicienta porque no reinventar Toy Story. Trabajo hecho por Mafer Resendiz para la clase de Comunicación Sonora para Gabo Reyna.
Voces
Woddy: Roberto Rios Orozco (al que le vamos a conseguir un trabajo de actor de doblaje)
Buzz: Luis Alberto Lopez
Andy: ? (fuiste tu Mafer?)
Mama: Angela Prince Guerrero

Editado, producido y dirigido por Mafer Resendiz. Excelente trabajoo!!!


miércoles, mayo 12, 2010

La vida, una película pero más larga


“La vida es como una película, (chula), solo que más larga y por lo mismo más dolorosa” (La vida secreta de Angélica María, Zapata, 59). Seguramente en alguna ocasión hemos sentido que nuestra vida es una película; al igual que la vida, las películas tienen siempre un principio y un fin, la vida empieza al nacer y termina al morir. Es normal que nuestra vida pueda ser contada a través de historias, en realidad, si lo queremos ver así, la vida de cada uno de nosotros es una gran historia y particularmente, cada quien se dedica a narrar, de diferentes maneras, esa vida, esa historia. “La narrativa es una de las maneras en que se organiza el conocimiento; aunque siempre pensé que era la forma más importante de transmitirlo y recibirlo. Ahora ya no me parece tan cierto; pero mi afán por la creación narrativa nunca ha disminuido, y el hambre por ella es tan penetrante como lo fue en el monte Sinaí, en el Viacrucis o en medio de la ciénaga” Toni Morrison (Arte cinematográfico, Bordwell, Thompson; 59).

Actualmente uno de los medios con los que más estamos en contacto es el cine, que utiliza cierto lenguaje (ya muy interiorizado por todos) que nos ayudan a “leer” los acontecimientos que tienen lugar en la pantalla; tomando en cuenta lo anterior, no es raro que tendamos a trasladar este lenguaje a nuestra vida cotidiana y en casos muy específicos podemos encontrarlo (excelentemente bien logrado) en narrativas escritas como lo es el libro de Luis Zapata La hermana secreta de Angélica María; en este libro el autor logra transmitirnos esta paralelidad entre su historia y el arte cinematográfico como tal, a través de excelentes descripciones en donde el lenguaje de la pantalla se introduce muy acertadamente: “La vida es pocas veces una superproducción. La mayor parte del tiempo no deja de transcurrir dentro de los modestos márgenes de una película serie B” (pág. 101).

Sin embargo a pesar de que podríamos dejar la reflexión al nivel únicamente de la novela, es posible adentrarnos más en este planteamiento y tratar de situarnos dentro de nuestra vida cotidiana. Claramente Zapata no es el primero en proponer la vida como una “puesta en escena”, después de todo la palabra ‘persona’ viene del griego ‘careta’ o ‘mascara’(http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Foro-preguntas/ARCHIVO-Foro/Persona.htm); uno de los autores que profundiza en estas ideas es Erving Goffman, sociólogo que establece que lo que presentamos ante los demás es siempre un actuación que nos ayudara a llegar a ciertos fines (siendo el más común de todos, ser aceptados por la sociedad): “Cuando el individuo se presenta ante otros, su actuación tenderá a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados por la sociedad” (Goffman, s/n). Así en cada persona existen diferentes máscaras, diferentes personajes, diferentes facetas del uno mismo y una actuación determinada dependerá de la situación y del publico ante el que se encuentre; a lo largo de la obra de Zapata no solo conocemos tres personajes que son parte de la misma persona sino que vemos diferentes facetas de estos personajes enfatizados, por ejemplo, en los diferentes nombres de Alba María: Karma María, Nalga María, Rabia María, etc.

Por otro lado, dentro de la gran demanda cinematográfica podemos encontrar finales tristes y finales felices; se podría decir que no importa el final mientras la película cumpla su función de entretenernos pero esto sería una afirmación carente de fundamento. Es muy subjetivo que nos agraden ciertos tipos de finales, en mi opinión pudiera decir que los finales fatales tienden a quedar más grabados en nuestra memoria (probablemente se deba a que no son los más comunes de ver); y también me atrevería decir que la mayoría de las veces buscamos finales felices en el cine. Nuestra vida solo es vida, como muchas otras, (en algunas ocasiones) vamos al cine a recolectar esperanzas; si nuestra vida fuera más interesante que las películas, iríamos menos al cien y viviríamos más la vida (en teoría).

Es necesario conectar que, si al inicio de este ensayo planteaba que trasladamos lo que vemos en el cine a nuestra vida cotidiana se podría decir que en nuestra vida cotidiana, comúnmente, buscamos nuestro final de película, anhelamos la felicidad: la dificultad no está hecha para nosotros y como final último de nuestra vida visualizamos “la felicidad”. Al respecto Estanislao Zuleta en su documento “Elogio de la dificultad” (texto altamente recomendable) nos dice: “La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad (concepto muchas veces sacado de medios de comunicación como el cine). Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.” El autor establece a grandes rasgos que deseamos mal (deseamos una vida de película, o por lo menos un final), vida (o final) que a la larga no tenemos, lo que hasta cierto punto nos hace vivir frustrados.

El cine, como herramienta de comunicación y entretenimiento es una herramienta extremadamente poderosa: desde mi punto de vista depende del uso que nosotros, como espectadores, y esperemos que algún día como creadores, le demos; el cine puede ser un espejo, una ventana o puede ser incluso un medio de denuncia. Sin embargo, aún cuando amo el cine como medio y como fenómeno, no me atrevería a decir que el cine es mejor que la vida, la vida siempre será vida: en la vida tienes oportunidad de fracasar, de trabajar, de tener “una relación humana inquietante y compleja” (Estanislao Zuleta), de luchar, de correr peligros, de dar vueltas inesperadas y no caer en situaciones predecibles, en fin de vivir y morir. Si, al final de todo la película se acaba, la muerte, como seres humanos nos llega, pero para el espectador y para nosotros mismos lo más importante es lo que pase entre estos dos acontecimientos. Si queremos que nuestra vida sea una “buena película” dependerá de nosotros como protagonistas, de las acciones que llevemos a cabo como tales y de los personajes que dejemos entrar en nuestra historia.

Bibliografía:


Ensayo entregado para la materia de Taler de Narración,
Maestra Lorena Campos Moiron
el 24 de Marzo del 2010.
Angela Prince Guerrero

domingo, mayo 09, 2010

Y hablando de Sonidos...

Este excelente audio te traslada a otro lugar solo a través del sonido.
Instrucciones: cerrar los ojos y escuchar con audifonos. De verdad cerrar los ojos.
Video recomendado por Claudia Prince.


"Vamos a hablar de algo que en realidad no existe" R. Murray Schafer


¿Qué estas escuchando? En este momento y en todos los momentos del día estamos usando nuestro oído, muchas veces lo hacemos para entender el contexto, para escuchar la conversación de aquellos que nos rodean, etc. Pero ¿qué tan consientes somos de éste sentido?, ¿qué tanto lo agradecemos, lo pensamos o lo sentimos?

Por ahí les paso algunos puntos dignos de reflexión extraídos de la conferencia "Sound scape" del canadiense R. Murray Schafer:


  • EL mundo esta lleno de sonido y estamos 'condenados' a escucharlo, no tenemos manera de bloquearlo o 'cerrar' nuestros oídos enteramente así que tenemos que escuchar SIEMPRE. (aunque es seguro que hacemos un proceso de 'selección automática', y no escuchamos TODO, sino nos volveríamos locos).
  • Soundscape es el equivalente a Landscape; es como el sonido ambiente existente en un lugar y época determinado. Curiosamente si reflexionamos, el Soundscape es estar 'dentro de' mientras que el landscape es asomarse: No puedo ver lo que está detrás de mí, el mundo está enmarcado por mis ojos y nada más. Por otro lado el Sonido es omnipresente, me rodea.
  • ¿Cómo ha cambiado el soudscape con los años? (pues seguro es más ruidoso)
  • Todos los sonidos con el simple hecho de existir se suicidan. Están ahí y luego ya no. ¿A dónde van los sonidos?
  • En estos tiempos todos (o la mayoría) de los sonidos que escuchamos son sonidos que están cerca. ¿Cómo le hacían antes de los micrófonos? Platón decía que la sociedad ideal estaba constituida por 5,000 personas porque era el número de personas que podrían escuchar bien en una asamblea.
  • Por más que podamos grabar los sonidos NUNCA se escucharan como se escuchan en vivo. Como una fotografía jamás se verá más real que ver el árbol en vivo. (¿o si?)
  • Actualmente tenemos un problema con la contaminación de ruido. Acoustic Ecology es no matarnos ni envenenarnos a nosotros con tanto ruido.
  • ¿Me escuchas?
¿Cómo se escucha una sonrisa, una lagrima?¿A qué suena la soledad o el amor? ¿Qué historia contarías si solo pudieras utilizar sonidos? No pretendo contestar todas estas preguntas, yo creo que nadie debería, pero si quiero contarles una historia solo con sonidos, o un 'intento de'. La historia se llama: "O te callas o te sales" y le hace honor a la tarde agradable y lluviosa que viví hoy, que si la hubiera grabado hubiera sido mucho más divertida, con ruegos a Dios y gritos incluidos.

NOTA: de preferencia escuchar con audífonos, porque está hecha en estéreo y afecta a la narrativa y comprensión de la historia. El audio solo se escuchara por los próximos 30 días.